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Arquitectura, agua y territorio: qué nos deja este Encuentro

El 4º Encuentro Académico Regional Misiones dejó una serie de ideas y posiciones que abren preguntas para pensar la arquitectura desde el territorio, especialmente en el marco de una carrera que comienza a construirse en la FAyD.
En su presentación titulada “Hacer la pregunta correcta”, Manuel Rodríguez López explicó cómo la Fundación RIA trabaja como una herramienta para analizar y planificar el territorio, funcionando como puente entre la academia, la administración pública y la sociedad. Su exposición se centró en el rol de la arquitectura en las fases previas al proyecto, ayudando a definir qué se necesita antes de proyectar.
En ese sentido, planteó que el arquitecto debe ampliar su ámbito de actuación hacia la planificación estratégica previa, no solo respondiendo a un encargo, sino construyendo el marco de lo posible y promoviendo un territorio más resiliente y sustentable.
 
La arquitecta Antonia Nosiglia presentó una investigación sobre el proceso de modernización arquitectónica en Misiones a partir de su provincialización en 1953. Mostró cómo un territorio inicialmente pensado como un “mapa abstracto” se convirtió en un laboratorio de arquitectura moderna.
Señaló que en ese momento no se hablaba de “estudios” sino de “grupos”, asociaciones de profesionales unidos por un interés común en la modernidad.
Al cerrar, retomó una reflexión sobre la inteligencia artificial: “la abstracción de una imagen es algo que nos hace humanos”, y explicó que estas obras son “profundamente humanas” porque emplearon la abstracción para “entregar un territorio para ser habitado”.
 
En relación con las curadurías del Pabellón Argentino en la Bienal de Venecia, Javier Mendiondo, Gerardo Caballero y Diego Arraigada expusieron distintas formas de pensar el territorio desde la arquitectura.
Mendiondo trabajó desde la geografía de la pampa argentina, utilizando la línea del horizonte como elemento abstracto y poderoso.
Caballero planteó, a partir de “La casa infinita”, que la verdadera casa es el territorio que habitamos, una casa que puede extenderse indefinidamente.
Arraigada sostuvo que “si no hay agua no hay vida”, proponiendo pensar el territorio desde el agua como origen y condición de futuro.
Los tres coincidieron en que trabajar en Venecia implica una experiencia extrema, donde la logística compleja convive con la intuición, señalando que la obra siempre excede lo pensado.
 
José Paulo Gouvêa presentó una reflexión sobre el rol de las ideas en la arquitectura contemporánea. Retomando a Solano Benítez, afirmó que “lo que viajan son las ideas y no los materiales”, poniendo en el centro la potencia del concepto.
A su vez, recuperó dos ideas de la enseñanza de su maestro Paulo Mendes da Rochay: “la primera y gran arquitectura es la geografía” y “cuando la idea queda clara, no hay límites de plata ni de tiempo”.
 
Estas exposiciones dejan un punto en común: la arquitectura como práctica situada, que se construye en relación con el territorio, el agua, la historia y las condiciones concretas en las que se proyecta.
Para la FAyD, que transita sus primeros años en la formación de arquitectos, estas ideas no solo abren debates, sino que aportan sentidos sobre cómo construir la disciplina desde una facultad de arte y diseño.